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Decano de la FCFM propone un giro radical en el modelo universitario: “Tenemos que aprender a captar las necesidades del medio”

  • Francisco Martínez aboga por evolucionar desde la creación de conocimiento aislado hacia una cultura de transferencia tecnológica y flexibilidad organizacional.
  • La propuesta incluye la creación de núcleos multidisciplinarios para resolver problemas críticos del país, la industria y los gobiernos locales.

La Universidad de Chile enfrenta el desafío de modernizar su estructura para responder con mayor agilidad a las demandas sociales y productivas. Así lo planteó Francisco Martínez, decano de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas (FCFM), quien sostiene que la institución debe transitar hacia un modelo más conectado y transversal, superando la rigidez de la academia tradicional.

Para Martínez, el enfoque histórico de la educación superior ha cumplido un ciclo. Según explica, la universidad suele generar conocimiento para luego intentar «convencer» a la sociedad de su utilidad, un proceso que considera insuficiente en la actualidad. “Tenemos que mirar lo que está pasando en el medio, en la sociedad, para captar esas necesidades y poder conectarse con ellas. Hasta ahora lo que hemos hecho es el proceso inverso”, afirmó la autoridad académica.

El fin de la rigidez disciplinar

El decano enfatiza que la complejidad de los problemas contemporáneos exige una visión que trascienda las facultades y departamentos aislados. Si bien reconoce la importancia de las ciencias básicas, advierte que la estructura actual es «un poquito rígida» frente a una dinámica de conocimiento que hoy es «agresiva» y veloz.

“Si no hay multidisciplina muchas veces llegamos a una parte y no logramos resolver el problema en su conjunto. Esa cultura de transferencia tecnológica tenemos que instalarla mucho más ampliamente para ser una universidad moderna y avanzada”, señaló Martínez.

Núcleos de conexión y nuevas carreras

La propuesta concreta para ejecutar este cambio radica en la formación de núcleos multidisciplinarios diseñados específicamente para vincularse con municipios, empresas y el Gobierno. Estos centros no serían estructuras forzadas, sino puntos de conexión natural con las carencias del país.

Finalmente, este cambio de paradigma no solo afectaría la investigación, sino también la oferta académica de la Universidad de Chile. Martínez sugiere que, al entender mejor los problemas reales del entorno, la institución podrá adaptar su malla curricular: “Una vez que entendemos el problema y la estructura multidisciplinar que necesitamos, también podemos formar nuevos profesionales, con nuevas carreras a lo mejor”, concluyó.

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