- Claudio Maggi destacó que los desafíos de innovación y sostenibilidad varían según las vocaciones productivas y ecosistemas de cada región del país.
- La institución ha fortalecido la descentralización de decisiones, pasando de tres a 16 comités regionales que hoy administran 80 millones de dólares para proyectos de innovación y transferencia.
El desarrollo productivo y la transferencia tecnológica en Chile están cada vez más marcados por una mirada territorial que reconoce la diversidad geográfica, productiva y ambiental del país. Desde esta perspectiva, la innovación no puede abordarse de manera homogénea, sino que debe responder a las particularidades de cada región y a los desafíos específicos que enfrentan sus ecosistemas y sectores productivos.
Así lo planteó Claudio Maggi, Gerente de Desarrollo Territorial de Corfo, presidente del Consejo del Instituto de Fomento Pesquero y consejero de la Fundación para la Innovación Agraria, quien subrayó que el desarrollo nacional se expresa de manera distinta en cada territorio. “En nuestra visión, el desarrollo del país tiene una gran expresión en los distintos territorios, por nuestra geografía. Nuestros territorios tienen vocaciones productivas diferenciadas y ecosistemas diferenciados”, afirmó.
Maggi explicó que estas diferencias hacen que los desafíos de sostenibilidad y desarrollo productivo adopten formas diversas según el contexto local. “En cada territorio, el desafío del desarrollo productivo y de la sostenibilidad tiene un sabor distinto, una expresión distinta”, señaló, destacando que esta realidad exige políticas y estrategias adaptadas a cada entorno.
En ese escenario, el rol de los centros de transferencia tecnológica resulta clave para conectar el conocimiento científico con soluciones aplicadas. “La labor de un UNTEC es clave para mirar la musculatura de transferencia tecnológica, las oportunidades de transferir desde el conocimiento científico y el desarrollo que se produce en la investigación universitaria hacia la búsqueda de soluciones con aplicación, considerando las especificidades que te dan los territorios”, sostuvo.
El directivo ejemplificó estas diferencias señalando que no es lo mismo abordar los desafíos de la industria minera que los de la industria salmonera, vitivinícola o agroindustrial. “Es muy distinto el desafío que te plantea la industria minera que el que te plantea la industria de los salmones, o la industria del vino en la zona central, o toda la agroindustria en regiones donde tenemos estrés hídrico producto del cambio climático”, afirmó, destacando la necesidad de caracterizar los problemas desde una mirada territorial.
Maggi también abordó la histórica centralización de las políticas públicas, particularmente en fomento, innovación y emprendimiento, y la necesidad de avanzar en procesos de descentralización. “Es súper importante lograr desconcentrar los espacios de toma de decisión y los espacios de acuerdo estratégico a los niveles subnacionales, al nivel territorial”, señaló.
En ese contexto, destacó los avances concretos impulsados por Corfo. “Hemos pasado de tres comités regionales a 16 comités regionales que hoy administran un presupuesto total de 80 millones de dólares, que es más o menos un tercio del presupuesto de transferencia de Corfo”, explicó. Estos comités, precisó, tienen la facultad de definir prioridades, asignar recursos y aprobar proyectos directamente desde cuerpos colegiados regionales, con pertinencia territorial y cercanía con los actores locales.
Finalmente, Maggi subrayó la importancia de fortalecer la coordinación entre los distintos niveles del Estado. “Tenemos que tener una mejor coordinación multinivel, que las estrategias de desarrollo regional conversen con los planes ministeriales para que hagamos sinergia entre lo nacional y lo regional”, afirmó, agregando que, aunque aún existen desafíos, “la buena noticia es que estamos avanzando en esa línea”.
