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Reforma a la Ley de Transferencia Tecnológica empareja la cancha entre universidades estatales y privadas

  • Álvaro Osas evalúa el avance de la Estrategia CTCI 2026 en su etapa de ejecución y valora la nueva normativa, aprobada en junio tras 26 meses de discusión parlamentaria, que elimina el límite de participación accionaria para académicos de universidades del Estado
  • El dirigente advierte que la brecha del 0,41% de inversión en I+D seguirá siendo la principal debilidad del país si no aumenta la inversión privada, y plantea mandatar a empresas estatales como Codelco a destinar un porcentaje de sus ventas a investigación y desarrollo

Chile avanza en la implementación de su Estrategia de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación (CTCI) 2026, en paralelo a la entrada en vigencia de una nueva Ley de Transferencia Tecnológica que busca fortalecer el vínculo entre la investigación y su aplicación productiva. Así lo evalúa Álvaro Osas, director de la Red de Gestores Tecnológicos de Chile, quien destaca los avances normativos e institucionales del último período, aunque también identifica desafíos pendientes en materia de inversión.

Sobre la Estrategia CTCI 2026, Osas valora que se trate de una política transversal, aunque plantea que su horizonte temporal debería ser más ambicioso. «Una de las cosas valiosas que hay en el país es que efectivamente se desarrolla una estrategia de ciencia, tecnología, conocimiento e innovación que se hace en forma transversal, más allá de los gobiernos de turno. Sin embargo, está bien anclada a los gobiernos de turno: se hacen estrategias CTCI cada cuatro años, para que efectivamente sea un insumo para los gobiernos entrantes. Pero eso me parece que es una mirada un poco cortoplacista. Yo creo que aquí hay que desarrollar estrategias de 20 o 30 años, con planes más acotados», señala. Con todo, considera que la estrategia actual «es bastante robusta» y que el desafío ahora será «acompañar su implementación en los siguientes años».

Una ley que empareja la cancha entre universidades

Respecto a los cambios legislativos recientes, Osas se refiere a la Ley de Transferencia Tecnológica, aprobada en junio de este año tras 26 meses de discusión parlamentaria, luego de haber ingresado al Congreso en abril de 2024. El dirigente, quien participó activamente en su tramitación, destaca el amplio respaldo que obtuvo la iniciativa: «Hubo una aprobación transversal, hubo solo aprobaciones, más de 130 votos de aprobación y solo algunas abstenciones, pero ningún rechazo, lo cual habla muy bien de esta ley».

Para Osas, el principal aporte de la normativa es que «iguala o empareja la cancha entre universidades del Estado y aquellas que no lo son». Explica que, hasta ahora, «las universidades que no son del Estado tenían plena libertad para poder armar spin-offs, sus académicos podían tomar participación accionaria independiente de qué porcentaje, versus las universidades del Estado, que los académicos no podían tomar más del 10% de participación al ser funcionarios públicos». Con la nueva ley, ese límite «se elimina», lo que a su juicio constituye «el gran aporte de esta ley». El resto de sus disposiciones, agrega, tiene un carácter más bien declarativo, aunque relevante: «Enfatiza, da fuerza, da énfasis a los temas de transferencia tecnológica, los repositorios de información pública para las patentes, incluso incluyen el tema del licenciamiento socialmente responsable como elementos importantes para la ley».

El rol articulador de la Red de Gestores Tecnológicos

Sobre el papel de la organización que dirige, Osas describe a la Red de Gestores Tecnológicos de Chile como una corporación de derecho privado y sin fines de lucro, con más de diez años de existencia, que agrupa a quienes gestionan la transferencia tecnológica desde universidades, el sector público y el sector privado. Identifica tres roles articuladores centrales: participación en política pública, generación de capacidades y dinamización del ecosistema. «Hemos participado activamente en la discusión de la ley de transferencia tecnológica, en distintos instrumentos, en la construcción de la estrategia CTCI 2026, en fin, tenemos un rol de política pública muy activa porque somos una entidad neutra, representativa, con presencia territorial y eso nos da mucho valor», indica. En materia de formación, la Red desarrolla «cursos de formación» y «certificaciones de gestores tecnológicos de altísimo nivel», además de encuentros regionales orientados a «movilizar ecosistemas territoriales».

La brecha de inversión, la principal debilidad

Al ser consultado por la brecha del 0,41% de inversión en I+D respecto del PIB, Osas es enfático en que se trata de una de las principales debilidades del país. Cuestiona las posturas que restan importancia al nivel de inversión: «Hay algunos que plantean que no deberíamos concentrarnos tanto en la inversión, sino más bien en lo que logramos hacer con ella, y a mí me parece que es una mirada simplista y por sobre todo autocomplaciente. Hay estadística y hay evidencia de sobra en donde se demuestra que la inversión mínima en I+D es necesaria si es que queremos avanzar en innovación, transferencia tecnológica, y si es que queremos realmente modificar la matriz productiva del país».

El dirigente atribuye la brecha principalmente a la baja inversión privada y propone una medida concreta para revertirla: «Yo creo que una de las cosas que este país debería hacer es que aquellas empresas que son del Estado, como Codelco, como Correos de Chile, como qué sé yo, tantas otras, deberían estar mandatadas a invertir un porcentaje de sus ventas, el 0,5 o el 1%, en I+D. Yo creo que eso nos lograría realmente mover la aguja». Cita como referencia la experiencia del estado de São Paulo, en Brasil, donde se aplica un mecanismo similar.

Finalmente, respecto a los desafíos pendientes para la transferencia tecnológica en el país, Osas apunta a la necesidad de multiplicar los referentes exitosos y ampliar la participación del sector privado. «Necesitamos más y mayores casos de éxito», afirma, mencionando el premio anual que la Red entrega cada enero para reconocer a los mejores emprendimientos, científicos y universidades vinculados a la transferencia tecnológica. Sobre el vínculo con las empresas, agrega que «necesitamos involucrar más al sector privado», y destaca que hoy la organización ya cuenta entre sus socios con compañías de distintas áreas productivas y de servicios. «Aquí hay que seguir desarrollando el ecosistema, la cultura. Eso ha avanzado significativamente en los últimos 20 años, pero necesitamos seguir avanzando en eso, generar mayor interacción, mayores encuentros, mayor cultura en torno a la innovación y la transferencia tecnológica», concluye.