UNTEC

Un ciclo que cierra con transformaciones relevantes y deja una hoja de ruta para el futuro universitario

  • Ocho años de gestión consolidaron proyectos estratégicos en ciencia, tecnología, equidad e infraestructura, fortaleciendo el vínculo entre academia, industria y Estado en un escenario de cambios acelerados
  • El balance positivo en la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas y en la UNTEC se proyecta hacia áreas clave como energía, minería e inteligencia artificial, en medio de un proceso de renovación institucional y liderazgo.

El término del año académico estuvo marcado por un balance ampliamente positivo en una de las unidades más estratégicas de la Universidad de Chile, tanto en su dimensión académica como en su rol de articulación con el mundo productivo y el sector público. El periodo permitió consolidar proyectos largamente trabajados, ordenar procesos internos y sentar bases sólidas para enfrentar los desafíos que vienen en ciencia, tecnología, innovación y formación.

Desde una mirada general, el año fue evaluado como productivo, especialmente por la maduración de iniciativas que habían requerido varios años de diseño, negociación y desarrollo. “Este año estuvo muy productivo en el sentido de que logramos alcanzar varios resultados importantes en el desarrollo de proyectos estratégicos que estaban en curso; algunos se terminaron y otros quedaron muy bien avanzados”, señaló el decano de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas y director de la UNTEC, Francisco Javier Martínez Concha.

El cierre del ciclo coincide, además, con el final de una gestión de ocho años al frente de la facultad, lo que permitió observar el periodo completo en perspectiva. “En los meses finales de decanato, esta administración está logrando cumplir ciertos objetivos originales del programa, y eso nos deja razonablemente satisfechos”, afirmó.

Entre los hitos más relevantes del periodo destaca la creación de una nueva unidad académica dedicada a data e inteligencia artificial, concebida desde su origen como un espacio multidisciplinario. Se trata de una iniciativa inédita en la estructura tradicional de la facultad, que hoy cuenta con un equipo académico propio y una estructura operativa estable. “Era un desafío grande, porque no es un departamento, sino un diseño totalmente nuevo”, explicó el decano.

A esto se suma la constitución del Instituto de Tecnologías Limpias, un proyecto iniciado en 2018 que logró concretarse tras años de trabajo. La universidad entregó a la facultad la responsabilidad directa de su desarrollo, transformándola en socia fundadora y responsable de su puesta en marcha. Actualmente, el instituto ya se encuentra iniciando procesos de generación de proyectos, marcando un punto de inflexión tras un largo esfuerzo institucional.

El periodo también estuvo marcado por la expansión de estructuras jurídicas y organizacionales orientadas a la transferencia tecnológica y la vinculación con el entorno. Se constituyeron fundaciones asociadas a centros como CATA, el Centro de Modelamiento Matemático (CMM) y el Centro de Electromovilidad, ampliando las capacidades de gestión y proyección de estas iniciativas. En paralelo, se concretó un proyecto de supercomputación en alianza con 36 instituciones, que permitió instalar nueva infraestructura tecnológica en la universidad y ampliar significativamente sus capacidades de cálculo avanzado.

Otro hito relevante fue la participación en la creación de un instituto de hidrógeno verde en Punta Arenas, donde la facultad actúa como socia fundadora y coejecutora junto a otras instituciones. Esta iniciativa se alinea con las demandas estratégicas del país en materia energética y refuerza el posicionamiento de la universidad en temas de transición energética y sostenibilidad.

En infraestructura, si bien persisten dificultades administrativas que impidieron cerrar algunos proyectos, se dejaron avances significativos. En el sector de Beauchef 850 se desarrollaron planes de remodelación y reorganización de espacios, mientras que el traslado del IDIEM al campus Carén se encuentra en etapa de diseño avanzado, con planos definitivos proyectados para el próximo año. “Hay un conjunto de proyectos que van a quedar en carpeta, pero con un nivel de desarrollo importante”, señaló Martínez.

La gestión también incorporó cambios estructurales en la organización interna, con la creación de una Dirección de Campus y Servicios, orientada a mejorar la gestión cotidiana de la facultad. En paralelo, se instaló la Dirección de Diversidad y Género, un área que permitió obtener el Sello del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), reconocimiento que fue renovado y elevado de nivel durante este año. “Hemos sido muy líderes en esta materia”, subrayó el decano.

En el ámbito formativo, se innovó en los mecanismos de ingreso, ampliando las vías de acceso y promoviendo la equidad. La matrícula de primer año alcanzó los mil estudiantes, incorporando cupos especiales por género y para personas de pueblos indígenas. A ello se suma el fuerte crecimiento de la Escuela de Educación Continua, cuyo desarrollo ha sido tan acelerado que hoy supera en matrícula al pregrado. “Es un hito muy interesante y genera toda un área nueva de desarrollo para la facultad”, destacó.

En cuanto a la Unidad de Transferencia y Emprendimiento, el balance del año fue igualmente positivo. Tras varios años de esfuerzos por revertir una tendencia a la baja en proyectos, la UNTEC logró estabilizar su funcionamiento y fortalecer sus capacidades internas. “Este escenario 2025 es interesante porque logró un cierto nivel de estabilidad en su desarrollo”, explicó Martínez, destacando el trabajo sistemático orientado a fortalecer equipos, procesos y certificaciones.

Ese fortalecimiento comenzó a traducirse en resultados concretos, con la adjudicación de proyectos que marcan un quiebre positivo en la tendencia. “Este año ya se han visto resultados con proyectos interesantes”, afirmó, subrayando el rol del equipo interno en este proceso.

Mirando hacia adelante, las prioridades se concentran en áreas estratégicas para el país, donde la universidad puede hacer aportes relevantes. Energías limpias, litio, minería, cobre, hidrógeno verde e inteligencia artificial aparecen como ejes centrales del trabajo futuro. “La UNTEC tiene que estar muy orientada a los desarrollos de la industria y del Estado. Eso es lo que debe dirigir su quehacer”, sostuvo el decano.

Finalmente, en el marco de su postulación a la rectoría, Martínez planteó que la experiencia acumulada en estos años refuerza la necesidad de una universidad ágil, estratégica y profundamente conectada con su entorno. “Los cambios que están ocurriendo en la sociedad son muy vertiginosos. Tenemos que transformarnos permanentemente”, afirmó, destacando que muchos de los desafíos actuales son multidisciplinarios y exigen una articulación transversal de capacidades.

“La relación con la industria, con el Estado y con el sector público no es algo que tengamos que salir a buscar: hoy existe una demanda muy exigente hacia la universidad”, concluyó, subrayando que la capacidad de absorber esa complejidad será clave para el futuro de la institución.

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